“El paroxismo de algunos pintamonas alcanza cumbres nunca holladas por la estupidez humana. Este tachón en una oficina de cambio compostelana da fe de ello. Vamos a ver, si su autor es nacionalista, mete la pata al borrar el español de entre las demás lenguas foráneas. Y si no lo es, necesita un vigorizante cerebral. Multa ya.”